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Misericordiosos como el padre


Mensaje de nuestro Director

Muy queridos lasallistas:

Mayo es como un cielo lleno de estrellas.

Es un mes que alberga celebraciones que nos llenan de alegría y que nos permiten reconocer la importancia de personajes y acontecimientos que demarcan la vida personal y de la propia humanidad.

La primera de ellas es el 3 de mayo, día de la Santa Cruz, poderoso signo que nos recuerda el sufrimiento de Jesús para salvarnos.

El día 10 está dedicado a celebrar la grandeza de la maternidad, el amor y entrega que cada mamá regala a sus hijos y sobre todo, el amor de María, la más grande intercesora nuestra en el Cielo. ¡Dios bendiga a nuestras madres con la misma sobreabundancia con que ellas nos entregan su amor cada día!

A ellas las encomendaremos a nuestro Padre Bueno en una Celebración Eucarística, el día 8 para Secundaria Vespertina y Bachillerato; y el día 9 para los turnos matutinos. Acudiremos con gusto, con el corazón ensanchado de amor y gratitud, porque a cada uno el Cielo nos ha dado la mejor de las madres. Y hacia la tarde, les obsequiaremos una serenata junto al mar…

El día 15 festejamos a los maestros, cuya vocación deriva de la gran capacidad de entrega a la tarea profunda de educar inscrita en su corazón. Para nosotros, como lasallistas, San Juan Bautista De La Salle es fuente inagotable de enseñanza y modelo a seguir. Él nos ha enseñado a hacer de la educación un camino de evangelización, ofreciéndonos el mejor paradigma educativo, de ahí que sea considerado el Patrono de los Educadores.

Por último, el domingo 20, Día de Pentecostés, conmemoramos el advenimiento del Espíritu Santo, culmen de la resurrección de Jesús. En Juan 15,26 encontramos la promesa de Jesús: Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí… [ ] Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. (15,13)

Hago votos por nuestras madres y maestros, al tiempo que les exhorto a pedir siempre a Jesús su Santo Espíritu para que nuestro pensamiento, nuestro sentir y nuestro andar sean siempre apegados a Él.





Con Profundo Afecto


Hno. Ángel Ibarguren Aguirre

Director General


I N D I V I S A   M A N E N T





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