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Misericordiosos como el padre


Mensaje de nuestro Director

Muy queridos lasallistas:

En el umbral de la conmemoración del nacimiento de nuestro Salvador, recorremos un camino de celebraciones que nos reúnen en torno a la fe: el tiempo de Adviento como preparación para la venida de Jesús –anunciada para cada día, aquella primera Navidad y al final de los tiempos– que este año comprende del 3 al 24 de diciembre.

El día 8 celebramos la Inmaculada Concepción, prodigio en el que Dios desbordó su gracia en María, a quien preservó de toda mácula, porque desde la eternidad la eligió para ser la Madre del Mesías y por tanto, madre de todos los hombres, dándole la potestad de aparición y respaldo a sus promesas, haciéndola el más dulce camino hacia Jesús y testimonio vivo de su amor. Así, la Guadalupana, conmemorada el 12 de diciembre, es nuestra intercesora, la advocación que nos es más cercana, aquella que ostenta nuestros rasgos y que eligió nuestras expresiones para brindarnos su ternura y protección a manos llenas.

Diciembre está colmado de liturgias hermosas por demás especiales, de días de reunión y encuentro, de posadas para recodar a José y María como peregrinos y luego, en Navidad, como los padres ejemplares en quienes el Todopoderoso depositó su confianza para acoger, proteger y amar a su Hijo hecho Niño. Su advenimiento está lleno de enseñanza que nos invita a la conversión, al perdón, a la reconciliación con Dios y nuestros hermanos y reaviva, con un fuego imperecedero, la esperanza en sus promesas.

Es tiempo propicio para agradecer al Cielo tanta grandeza, como también a nuestras familias y amigos el amor prodigado. Y aunque nos hemos acostumbrado a adquirir regalos como muestra de afecto en Navidad, bien valdría comprometer menos dinero y más el corazón, fuente del amor y posada deseada por el Amor mismo, para no olvidar su más importante sentido: la adoración al Niño del pesebre, como lo hicieron los pastores y los ángeles, y en tributo a la humildad que nos enseña Quien ostenta todo el poder y toda la gloria, a su Hijo Amado por quien todo fue hecho, y a José y María, siempre dóciles a su voluntad.

"Sábelo, ten por cierto, hijo mío, el más pequeño, que yo soy la perfecta siempre Virgen Santa María, madre del verdaderísimo Dios por quien se vive, el creador de las personas, el dueño de la cercanía y de la inmediación, el dueño del cielo, el dueño de la tierra, mucho quiero, mucho deseo que aquí me levanten mi casita sagrada.

En donde lo mostraré, lo ensalzaré al ponerlo de manifiesto:

Lo daré a las gentes en todo mi amor personal, en mi mirada compasiva, en mi auxilio, en mi salvación:

Porque yo en verdad soy vuestra madre compasiva, tuya y de todos los hombres que en esta tierra estáis en uno, Y de las demás variadas estirpes de hombres, mis amadores, los que a mí clamen, los que me busquen, los que confíen en mí.

Porque allí les escucharé su llanto, su tristeza, para remediar, para curar todas sus diferentes penas, sus miserias, sus dolores."

Nican Mopohua



¡Muy feliz Navidad!

¡Que viva Jesús en nuestros corazones por siempre!

Con Profundo Afecto


Hno. Ángel Ibarguren Aguirre

Director General


I N D I V I S A   M A N E N T





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