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Misericordiosos como el padre


Mensaje de nuestro Director

¡Feliz Año Nuevo! ¡Feliz Año Jubilar Lasallista!

2019 inicia y terminará de espléndida manera: con la bendición de transitar por un Año Jubilar Lasaliano para conmemorar la muerte de nuestro Santo Fundador y con ello, su regreso a los brazos del Padre, desde donde vela por la Misión Educativa Lasallista e intercede por nosotros a lo largo de los caminos que hemos de andar.

Por ello, quiero insistir en la tan grande oportunidad que nos ofrece un Año Jubilar, para obtener la indulgencia plenaria o parcial mediante la práctica de obras de caridad, peregrinación, oración y participación en la liturgia y el sacramento de la reconciliación, rezando por las intenciones del Papa y en este año en particular, realizando un ejercicio piadoso o meditativo, concluyendo con el Padre Nuestro, el Credo, la invocación a la Santísima Virgen y a San Juan Bautista de La Salle, ya que al recibir esta gracia se borran respectivamente, todo o parte de nuestros pecados, dejando el alma en mayor o total disposición para entrar en el cielo.

Por si fuera poco y por el gran amor y misericordia de la Trinidad, esta gracia la podemos ofrecer por nuestros difuntos, quienes al recibirla, son liberados también –total o parcialmente– del pecado, permitiéndoles avanzar o arribar al encuentro eterno con Jesús.

En el mismo tenor, recordemos que 2019 ya había sido declarado por nuestro último Capítulo General (2014) Año de la Vocación Lasaliana, circunstancia que nos convida a conocer más cercanamente el carisma que nos anima, para vivirlo, compartirlo y agradecerlo en virtud del don que representa.

Tenemos ante nosotros un horizonte lleno de obsequios dispuestos por nuestra Madre Iglesia especialmente para nosotros, los lasallistas del mundo, que es posible alcanzar dedicando y llevando a la práctica los valores que hemos aprendido, así como la muy personal intención de mantenernos en estado de gracia.

De igual manera, el inicio de año nos inspira a ensanchar el espíritu para hacer todo de mejor manera; ello me invita a compartir con ustedes unas líneas de Mario Benedetti, cuando en su poema "No te rindas" nos impele a vivir de frente, a levantarnos enriquecidos de los fracasos, a recordar que siempre es posible empezar de nueva cuenta:

"… Porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento. Porque no estás solo, porque yo te quiero…"

Yo añadiría: Confiados en el amor de Dios y agradecidos por ello, dispuestos como los lasallistas que somos a esforzarnos por aguardarle en todo momento.





Con Profundo Afecto


Hno. Ángel Ibarguren Aguirre

Director General


I N D I V I S A   M A N E N T





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